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A propósito de la crisis universitaria. 

 

APUNTES SOBRE LAS RELACIONES ENTRE LA UNIVERSIDAD Y LA SOCIEDAD

  ANDRES HUGUET POLO

 

"El más breve de los exámenes basta para comprobar que la Universidad peruana se parece a todas las de Latinoamérica en un defecto esencial: no es nuestra. Mas que una ventana hacia el mundo, es un enclave, una "base cultural" desde la cual se nos "transfiere" todo lo que los países centrales entienden por ciencia, tecnología, cultura, y a través de ellas su tipo especial de industrialización y economía, sus valores frente al consumo, el trabajo y la sociedad".

Oscar VARSAVSKY.

 

Queremos en el presente trabajo presentar algunas reflexiones sobre la naturaleza de la crisis universitaria y educativa y también sobre algunos lineamientos acerca de las posiblidades de superación de ella en el contexto de un replanteamiento de la relaciones de la institución de educación superior con el conjunto de la sociedad civil.

 

 

El desencuentro entre Sociedad, Estado y Universidad.

 

No es la primera vez que sostenemos que la Universidad nacional, entendida como universidad pública, ha perdido funcionalidad en su papel de reproductora del orden social. Probablemente esta es la expresión mas concentrada de la crisis universitaria: es relativamente inútil al sistema, o en todo caso, cumple un papel puramente pasivo.

 

La universidad pública se ha visto desplazada por las universidades particulares, las que resultan económicamente solventadas por el Estado, las clases dominantes y la sociedad. Las universidades públicas se mantienen en una situación de permanente marginación y pobreza.

 

Es ya conocida en el debate sobre la historia de la Universidad peruana en el siglo XX la secuencia que describe una institución de educación superior que, partiendo de una Universidad aristocrática a principios de siglo, asiste a la reforma de la década del 20, que no logró plasmar una universidad realmente liberal orgánica a un proyecto netamente burgués y nacional. La Universidad reformada que surge en las primeras décadas del siglo no dejará de mantener las características señoriales y semifeudales del modelo anterior. Los movimientos estudiantiles y universitarios de la década del 60, tanto por la falta de un proyecto realmente alternativo de corte democrático y popular como por la intervención militar del velasquismo, lejos de cambiar hacia adelante aquellas características, concurrieron más bien a la profundización de la crisis universitaria, pero conformando ya una nueva situación caracterizada por la situación marginal de la institución universitaria. Vivimos efectivamente la etapa de la Universidad marginal en el Perú y la naturaleza de su crisis tiene que hacer en mucho con esa característica distintiva, y gráfica de la mejor manera la relación de la institución frente al Estado.

 

El problema de la carencia de rentas, agravado en los últimos tiempos de crisis económica y de violencia social, es una de las manifestaciones del abandono que el Estado ha hecho de la Universidad pública. Esta ha sido visualizada por aquél -en función de los intereses de clase que representa- casi exclusivamente ya sea como centro de formación de profesionales de segunda clase o, en otros contextos, como un cenáculo subversivo, es decir un espacio peligroso para el Estado y el sistema, aunque no desde el punto de vista intelectual, sino más bien del policial o militar.

La pauperización creciente de la Universidad se ve claramente cuando se aprecia el financiamiento presupuestal que le proporciona el Estado. Para el caso de San Marcos esto significa el desarrollo de una brecha en la capacidad adquisitiva que anualmente se acrecienta. Como se aprecia en el gráfico No.1 y en el cuadro No. 1, la brecha anual acumulada de 1981 a 1990 implica un decrecimiento en términos constantes del presupuesto universitario en 14 veces.

El presupuesto per-cápita en la Universidad de San Marcos, atendiendo a la población estudiantil, llegó apenas a cerca de 72 millones de intis de 1990, es decir S/. 72 al año de los ahora nuevos soles, en un contexto en que los presupuestos tienen una tasa constante de decrecimiento anual. En los gráficos y cuadros adjuntos sobre toda la década se observa un decrecimiento, con la única excepción del año 1967, correspondiente al inicio de la gestión del Rector Antonio Cornejo Polar, que si bien, en base a un proceso intenso de movilización institucional y a una excepcional coyuntura favorable al acercamiento de la Universidad con el régimen político de aquel entonces logró un incremento del financiamiento, no pudo significar tampoco sino una recuperación pasajera que no alcanzó, como se constata, ni aún para recuperar los niveles de 1980.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anteriormente hemos mostrado cómo existe una relación de conexión exactamente inversa entre el financiamiento presupuestal a la educación, y a las universidades públicas en particular, y los montos de pago que el Estado realiza por concepto de deuda externa. De esa forma la pobreza de las universidades y en general la pobreza educativa del país son las que financian el endeudamiento externo()<$F Cf. Andrés HUGUET POLO: Perú: Consecuencias del endeudamiento externo y el estrangulamiento económico de la UNMSM. Tribunal Internacional contra la Deuda Externa. Nueva Economia, No. 2. UNMSM.>. Si ello se manifestó incluso en el período aprista caracterizado en sus primeros años por una restricción relativa de las remesas al exterior por pago de la deuda, la tendencia anotada se ha acrecentado sensiblemente en el contexto de la "reinserción financiera" impulsada por el actual gobierno.

 

Es conocido que el promedio del gasto que le corresponde a las universidades en el Presupuesto General de la República ha sido en los últimos años de 2 %, existiendo épocas en que éste ha descendido hasta el 1.5 %.

 

El desinterés por el financiamiento educativo corresponde también a los propios sectores empresariales que, funcionando

con una concepción colonial de la producción y la cultura, no ven en el aparato educativo nacional y publico otra cosa que simple gasto improductivo. Si se observa el comportamiento de la inversión privada en educación en 26 años (1960-1986) se constata que ha decrecido en una proporción correspondiente al 85 %.()<$F Javier IGUIÑIZ: Fichas Económicas. La República.>

 

Sin embargo, limitar la crisis universitaria a los aspectos económico-financieros, que se sintetizan en la carencia de rentas, base del deterioro material e infraestructural y de las condiciones salariales y laborales precarias de su personal docente y administrativo (que bordea pendularmente los niveles de indigencia o pobreza), no es sino enfocar una parte del problema, la de los factores externos a la crisis.

 

En realidad la situación universitaria tiene que hacer, además de lo anterior, con aspectos relativos a la naturaleza misma de su quehacer educativo. Se trata de la crisis y agotamiento de los contenidos y formas de enseñanza, aprendizaje, investigación y proyección social en los que la institución universitaria esta comprometida.()<$F De alguna manera, ya desde la decada del 20 José Carlos Mariátegui enfatizó, para su tiempo, la situacion de crisis de maestros y de ideas que aquejaba a San Marcos, en un contexto en donde frente a los cambios que se incubaban en la sociedad y de los cuales la juventud en parte era partícipe y mostraba inquietud, la respuesta de los educadores era muy pobre y carente de proyecto. Se trataba no solamente, por cierto de los limites estructurales de la Universidad, sino de las responsabilidades historicas -y de las posibilidades- de los actores componentes de la institucion universitaria. Cf. José Carlos MARIATEGUI: La crisis universitaria. Crisis de Maestros y crisis de ideas. En Claridad, Año I, No 2.>

 

Por ello debe entenderse la Universidad como parte del conjunto del sistema educativo, y su crisis es también parte de la crisis global de aquel sistema.

 

Por ello es preciso señalar algunos conceptos esenciales a los sistemas educativos.

 

 

Los sistemas educativos como reproductores del orden social. La lucha por sistemas alternativos.

 

Es conocida la tesis que señala el papel reproductor del orden social que tiene el sistema educativo. Pierre Bourdieu y Jean Claude Passeron son quienes de manera mas sistemática la han expuesto. Esquemáticamente queremos recapitularla.

El objetivo de los sistemas educativos es desarrollar lo que los autores llaman Acción Pedagógica. Esta no es sino la actividad destinada a lograr la imposición de un arbitrario cultural, el cual no es sino el conjunto de conocimientos, ideas, valores y actitudes socialmente aceptados y que corresponden a los modelos ideológicos de las clases dominantes en una formación social determinada.

 

La acción pedagógica reposa a su vez en la autoridad pedagógica, que es el mecanismo que permite asegurar la violencia simbólica, mecanismo esencial a toda forma de educación. Cualquiera que sea la concepción educativa en la que nos situemos, incluso la posturas más democrática, tiene que partir del reconocimiento de la naturaleza impositiva inherente a la educación. A través de uno de sus mecanismos mas importantes de integración que es el sistema educativo, que en la sociedad capitalista moderna forma parte de los llamados "aparatos ideológicos de estado" (Althusser), es la sociedad la que se esfuerza por ganar a cada uno de sus nuevos integrantes a las estructuras pre-establecidas.

 

En este proceso el punto terminal es el trabajo pedagógico que con el objetivo de lograr la integración intelectual de los educandos, cualquiera sea el nivel educativo en el que nos encontremos (primaria, secundaria o universidad), consiste en producir hábitos o esquemas de conducta dentro de los que pueden distinguirse los de percepción de la realidad, los de pensamiento sobre la realidad, los de apreciación de la realidad y los de acción sobre la realidad.()<$F BOURDIEU, Pierre y PASSERON, Jean-Claude: La Reproduction. Eléments pour une théorie du systéme d'enseignement. Les Editions de Minuit, 1970.>

Si bien existe entonces una relación de dependencia entre los fines y el funcionamiento del sistema educativo respecto a los intereses de clase de los grupos dominantes, es necesario precisar que ello no debe ser entendido ni mecánica ni absolutamente. En realidad, una formación social no es sino un plano de expresión de las correlaciones de fuerzas (económicas, políticas y culturales) entre las clases, por ello mismo todo sistema cultural en alguna medida expresa esta correlación ().<$F La concepción que entiende la formación social no como un espacio definido y estático, sino como un terreno de confrontación y de expresión de correlaciones de fuerzas se vé reforzada por aquellas instrpretaciones que dentro del marxismo entienden las clases sociales como entidades en movimiento y no como entidades fijas, por consiguiente en proceso de conformación. La lucha de clases es así el terreno en el cual se produce precisamente el surgimiento y desarrollo de las clases como actores sociales con historia concreta. En esa perspectiva el concepto de "clases sociales en formación" resulta un adecuado corolario y de particular aplicación en la comprensión de la realidad peruana. (Cf. E.P. Thompson: Tradición, Revuelta y Conciencia de Clase. Estudios sobre la crisis de la sociedad preindustrial. Ed. Crítica, 1979.)>

 

Desde aquel punto de vista, es posible por ello pensar sin embargo en sistemas educativos alternativos que, aunque sin poder liberarse plenamente de los condicionamientos sociales y políticos que impone el sistema dentro del cual se trabaja, pueden desarrollar elementos de la acción, autoridad y trabajo pedagógico que corresponda a los sectores sociales que son contestatarios a los intereses de los dominantes o al sistema y que luchan por el cambio por reformas o revolucionario y que, por ello mismo, requieren lograr la hegemonía en el plano cultural e ideológico.

 

El problema de la Universidad pública en el Perú -y particularmente para San Marcos- es que la acción pedagógica que desarrolla no corresponde orgánicamente a las necesidades de las clases dominantes ni, agotado ello, ha podido a contraparte, a pesar de los ya largos años de esfuerzo por definirse como "universidad popular", afianzarse con respecto a los sectores dominados.

 

Este esfuerzo alternativo, de desarrollar acción pedagógica orgánica a los sectores populares se ve bloqueado de una manera mas intensa en los últimos tiempos a consecuencia de los cambios que se vienen procesando en la sociedad civil que redefinen los actores sociales y reformulan sus aspiraciones. No está demás precisar que ello es resultado del desarrollo del capitalismo dependiente bajo la forma del modelo de sustitución de importaciones primero y, más recientemente, a partir de la crisis de este último, con la implementación del liberalismo y el capitalismo salvaje en el Perú.

 

 

 

Los cambios en la realidad peruana.

 

Algunas de las modificaciones más saltantes procesadas en la coyuntura en los últimos tiempos en el Perú pueden ser las siguientes: ()<$F Cf. Andrés HUGUET POLO: Integrar el IIE a la Sociedad. Ponencia presentada al Primer Seminario Taller sobre Desarrollo de la Investigación en San Marcos. UNMSM, 1992.>

-crisis económica estructural y crisis social.

-situación de desintegración nacional

-militarización y violencia hasta niveles de "guerra civil informalizada"

-presencia fundamental del narcotráfico en la economía y sociedad

-profundización de la dependencia externa vía endeudamiento así como, por otro lado, disminución de las posibilidades de inserción en términos no dependientes en la economía mundial.

-crisis de la sociedad civil, desmantelamiento vía privatización de las formaciones estatales previas (evidentemente hipertrofiadas, "cleptocráticas" o "burocráticas", según los gustos) y surgimiento de nuevos actores sociales sin identidad y práctica definidas.

-recesión productiva crónica.

-empobrecimiento generalizado de la población peruana. Crisis en las condiciones de vida de las masas (salud, vivienda, alimentación, recursos naturales y medio ambiente, empleo).

-desarrollo del autoempleo y la "informalidad" como el mecanismo fundamental de ocupación en el país.

-sectores de la población organizados en comunidades campesinas o en comunidades nativas, participes de la realidad multiétnica del país que eventualmente, desde el punto de vista liberal, son "sobrantes" en la organización económica y social del país y sufren por consiguiente intentos de desarticulación, cuando no exterminio.

-predominancia ideológica liberal y neoliberal en un contexto de crisis de las representaciones políticas populares. Limitaciones en la formulación de alternativas.

-crisis de la educación pública y, particularmente, crisis universitaria, que apunta a ser "resuelta" desde el Estado vía militarización.

-pérdida de importancia de la producción nacional (materias primas) en el mercado internacional no sólo por la baja de precios sino por los cambios tecnológicos. Proceso de desindustrializacion. Apuesta a organizar liberalmente el país en un contexto que, sin embargo, no cuenta con un mercado interno constituído y en donde los mercados existentes son tradicionalmente débiles.()<$F "(...) Los mercados en el Perú son muy débiles por falta de inversión, acumulación de capital y la extrema desigualdad redistributiva". GONZALEZ DE OLARTE, Efrain: )Ajuste estructural=desarrollo económico? La búsqueda ideológica del milagro peruano. En MONEDA, No 41, p.51.>

-crisis agraria.

-Crecientes índices de mortalidad, particularmente de mortalidad infantil y de morbilidad, crisis de las condiciones de salud y salubridad.

-crisis capitalista a nivel mundial manifestada en su economía recesiva, desaparición de la bipolaridad por el derrumbe de los países socialistas burocráticos y por la disolución de la URSS, hegemonía política imperial de USA conjugada con su pérdida de importancia económica frente a Japón y las posibilidades de Europa.

 

En síntesis, un contexto que ha merecido ser llamado muy recientemente por Pablo Macera "algo horrendo que participa del cementerio y del manicomio"().<$F MACERA, Pablo: Educar bajo la crisis. Familia, sociedad y escuela. En: La República, 11 de enero de 1992.>

 

El hecho es que, con el contexto anteriormente descrito, y desde hace por lo menos dos décadas, la Universidad estatal o pública ha devenido en indiferente y secundaria para las necesidades del crecimiento capitalista del país. La empresa capitalista en el país no recoge sus técnicos de esa universidad; ni tampoco sus ideólogos, funcionarios, científicos o profesionales provienen preferentemente ya de las canteras de la universidad pública. Sus mandos medios, capitanes de empresa, funcionarios o intelectuales oficiales provienen de la universidad privada. Se ha producido, pues, desde hace ya buen tiempo un proceso de sustitución en favor de las universidades particulares.

 

Ello está lejos de que la Universidad y sus integrantes, en términos institucionales o mayoritarios, o sectorialmente representativos, hayan tomado conciencia de esta situación.

No obstante la realidad en el reclutamiento de cuadros que el Estado y los agentes económicos efectúan, la Universidad estatal se mantiene al margen de una efectiva toma de conciencia de tal alejamiento. Sus imágenes e ideales, sin cambiar y reprocesarse, siguen aspirando a ser aquellos aceptables al sistema y a la dinámica de expansión capitalista. No otra cosa significa proponer como "soluciones" a los limites de la enseñanza la necesidad de adecuarse a las necesidades del mercado de trabajo, toda vez que éste, por lo menos desde el punto de vista de la empresa capitalista promedio en el país, es cubierto fundamentalmente con cuadros provenientes de las universidades particulares.

 

Además, en el contexto de desmontaje del aparato estatal que se vive hoy en el país a consecuencia de la política neoliberal, el mercado de trabajo ligado a la demanda de la burocracia pública o de la empresa estatal se halla seriamente reducido.

 

Por otro lado, la afirmación sobre el sentido de asumir un carácter popular la universidad publica, particularmente insistente o "autocomplaciente" para San Marcos ()<$F Pablo Macera en una entrevista ha enfatizado como en San Marcos se ha venido manejando una autoapreciación benevolente sobre sí misma, al definirla como secularmente progresista y popular, cuando incluso en diversas ocasiones ha sido refugio del conservadurismo cultural e ideologico. Mas alla de un analisis actualizado, incluso en el siglo XVIII frente a San Marcos donde se concentraba la alta aristocracia criolla, es el Real Convictorio de San Carlos, referente de las clases medias, el que promueve la innovación cultural de la que Hipólito Unanue es principal exponente. No hay que olvidar a este respecto el peso colonial en la historia de San Marcos.> no tiene hasta ahora un referente social real sobre el que se apoye. Tanto por no existir sectores sociales dominados y populares directamente ligados a la Universidad pública que marquen el interés preferencial de la atención científica universitaria, como tampoco por haber grupos en el país que en forma relativamente orgánica asuman a la institución superior nacional y a San Marcos en particular como propia o como objeto principal de sus aspiraciones ().<$F Para ello no basta sino observar cómo para los crecientes contingentes de sectores populares e incluso de clase media deseosos de calificación diferente a la secundaria, son los institutos de educación técnica, academias o cenecapes los que tienen mayor atractivo que la Universidad, a la que se la percibe alejada de sus necesidades inmediatas de movilidad social.>

 

Dicho en pocas palabras, los esquemas de percepción, pensamiento, apreciación y acción que elabora la Universidad pública se encuentran desfasados de la realidad social circundante. Alain Touraine definía a la Universidad de la siguiente forma:

 

"La Universidad, donde el movimiento de la investigación y la rebelión de la juventud están asociados, es la única gran organización que puede ser, en tanto que tal, una fuerza de contestación de los aparatos políticos y económicos. Si no lo es se convierte -cualesquiera que sean las intenciones de los profesores- en un instrumento de participación dependiente, de alienación".<$F Alain TOURAINE: La Sociedad post-industrial, Ariel, 1969, p. 14.>

 

 

En función de lo anteriormente dicho, todo parece indicar que en la dicotomía propuesta, la institución universitaria pública en el país se halla próxima a la situación que el autor citado denomina de "participación dependiente, de alienación".

 

Abandonada por el Estado y la burguesía, no ha encontrado ni ha formado vínculos con otros sectores alternativos; las causas hay que buscarlas en los mecanismos de acción educativa que siguen subyaciendo y que no plasman una actividad de investigación ligada en forma concreta a la realidad y que además, aunque no necesariamente corresponda a lo que en la tipificación anterior se denomina "rebelión de la juventud", por lo menos comprometa la dinámica e impulso de estos sectores.

 

Con mayor intensidad desde la década del 7O la Universidad ha venido masificándose; desde un punto de vista demográfico, laboral e incluso racial, la universidad pública, y particularmente San Marcos, se ha popularizado. Aunque ello no necesariamente signifique -y precisamente ese es uno de los principales problemas- haberse popularizado académica, científica e ideológicamente.

 

En todo caso a la popularización demógrafica, expresada en los vastos contingentes de matrícula y en la extracción predominantemente migrante provinciana y pobre del alumnado y profesorado (lo que significó el desplazamiento de las clases medias acomodadas a otras opciones de estudio nacionales o extranjeras) no ha correspondido una reformulación global de los diversos aspectos de la vida universitaria que permitieran responder eficientemente a las nuevas condiciones.

 

En todo caso este proceso de masificación de la población estudiantil universitaria, en ningún caso puede presentarse tampoco como síntoma de una mayor apertura a las necesidades de educación de la población. Curiosamente, implica la reproducción regular de fenómenos de frustración masiva de la juventud a lo largo de cada uno de los procesos de admisión.

 

En 1990 hubo prácticamente 400,000 postulantes en el conjunto de las Universidades, de los cuales sólo ingresaron 75,000, es decir menos del 20 %. Por otro lado, si analizamos la población del país de 15 a 24 años, sólo el 11 % tiene educación superior ().<$F Cf. a este respecto el Informe de la Comisión de Pacificación del Senado de la República. Comisión Bernales, 1991.>

 

En lo académico, la masificación y formal popularización ha significado más bien, sin procesarse una reformulación del trabajo universitario, la pérdida de rigurosidad, el facilismo y el descuido en la evaluación de los contenidos de la enseñanza, la desvinculación de la investigación y la profundización de una forma de enseñanza libresca y abstracta.

 

El resultado ha sido la casi total dedicación de la universidad a una de sus funciones, la enseñanza, la proliferación de titulaciones sin respaldo laboral y, lo que es peor, contingentes de egresados con una imagen profesional sobre el país y sobre las relaciones de su especialidad con el país sin correspondencia con la realidad.

 

De esa manera la masificación resulta siendo una manifestación mas de la crisis universitaria. Habiendo podido ser, desde el punto de vista de sectores alternativos a la universidad señorial o a la universidad reformada en crisis, una condición y oportunidad para contar con referente social concreto de un proyecto educativo alternativo. Irónicamente, lo que para muchas concepciones elitistas significa un obstáculo para el desarrollo de la Universidad se convierte, después del análisis en la manifestación de una oportunidad perdida más en la historia del país.

 

 

La necesidad de la reconversión intelectual.

 

Sin embargo, y no sólo por una preocupación de optimismo sino a partir del análisis de las tendencias sociales, creemos que es posible revertir la situación, pero a condición de replantear los contenidos de la reforma universitaria.

 

Mientras las propuestas de cambio sigan limitadas a las antiguas reivindicaciones de la década del 20 en Córdoba, o en todo caso continúen, a pesar del tiempo transcurrido desde el fin del velasquismo, en la inercia de sólo reducir la preocupación a las ampliaciones democráticas (tercio, cogobierno, tacha, asistencia, etc.) la situación anteriormente descrita se prolongará.

 

De lo que se trata es de buscar un nuevo proyecto universitario de cara a las transformaciones actuales de la realidad nacional y de las exigencias de ésta a la institución superior. Dentro de ello, el nuevo sentido de la reforma universitaria tiene que hacer medularmente con la crítica de los métodos y contenidos de la enseñanza y con la reformulación del papel de la Universidad frente a la sociedad y el país, planteándose referentes concretos.

 

Es teóricamente posible proponerse transitar de una situación de alienación pasiva a ser espacio que avance en convertirse en centro de reflexión y lucha por la transformación estructural del país.

 

El prerrequisito interno reside en que la Universidad se dedique a sistematizar una nueva cultura en el sentido de ordenar y socializar lo que nuevos actores sociales en el país vienen produciendo y que se halla oculto, embrionario y/o disperso.

 

A este respecto, hay que distinguir entre pérdida de funcionalidad de la institución universitaria con la sociedad, la desvinculación con el Estado y los distanciamientos con partes o sectores de aquélla, particularmente con sus grupos dominantes. Desde es punto de vista la situación de crisis asume relatividad y lo que en otros contextos aparece como desventaja puede convertirse en punto de apoyo para un nuevo tipo de desarrollo, dependiendo de los objetivos alternativos que se planteen.

 

Es posible pensar en un nuevo sentido de la acción universitaria que repose en el esfuerzo de construcción de nuevas redes en la sociedad, en ligarse mediante la investigación y la actividad de enseñanza-aprendizaje a un conjunto de sectores sociales, que como consecuencia de los cambios que se viven a partir de las últimas tres décadas, vienen configurando una nueva trama de la sociedad civil.

 

Refiriéndose a esta nueva trama, interpretada como una posible nueva modernidad en el Perú desarrollada a partir del hecho central de la migración a las urbes iniciada en los 50, incrementada en los 70 , con oleadas sucesivas reiniciadas en los 80 y en una proyección contínua aún sin cesar, Franco señala:

 

"Según nuestro modo de leer lo ocurrido, los migrantes no invadieron ni ocuparon las ciudades. Una vez verificada la imposibilidad de internarse en ellas, las ensancharon, es decir se desplazaron, agruparon y desarrollaron en sus márgenes. Lo propio ocurrió en la economía. Ellos no "tomaron" las empresas modernas ni lograron empleo en ellas. Ensancharon entonces la economía creando empresas en sus fronteras. De idéntico modo, ellos no encontraron lugar en los gremios empresariales y profesionales y encontrando límites para su inclusión en el movimiento sindical, se organizaron más allá de la institucionalidad moderna, ensanchándola. Tampoco se apoderaron de los productos y formas culturales de la modernización sino que crearon las suyas. Finalmente, se autoconstituyeron como cholos más acá o más allá de la cultura criolla o de la importada por las clases altas y medias." ( )<$F Carlos FRANCO: Exploraciones en "otra modernidad": de la migración a la plebe urbana." En: La otra Modernidad, p. 96. CEDEP, 1991.>

 

 

 

Realmente una sociedad en movimiento y en conformación. Pequeños y medianos empresarios, contingente de lo que se ha dado en denominar "informalidad", actores económicos que han hecho del autoempleo y de la iniciativa para la sobrevivencia su modo de vida y, por consiguiente. desarrollan formas inéditas de organización social y de comportamiento económico. Los diversas oleadas de migrantes en las ciudades que en la conformación de sus urbanizaciones populares actúan bajo mecanismos remisibles a la cooperación andina pero también a su combinación original con el mercado, la iniciativa y el riesgo capitalista. Campesinos parcelarios y comuneros, trabajadores asalariados de la ciudad y el campo, soportando las transformaciones inherentes a la política económica liberal, pero a su vez conservando como adaptando mecanismos de producción que aportan a la tecnología tradicional y apropiada.

 

Empresas populares, o en general agentes económicos populares, que pueden encontrar en la Universidad una entidad de colaboración recíproca. Tales son algunos de los sectores frente a los cuales la universidad publica, con el prerequisito de la eficiencia y responsabilidad, puede y debe encontrar referente.

 

En los últimos tiempos se ha desarrollado toda una vasta red de comedores populares autogestionarios, mercados de informales, talleres familiares, microindustrias, organizaciones económicas de solidaridad en la producción, el trabajo, la distribución o el intercambio (clubes de madres, vasos de leche, etc.), que con justa razón pueden considerarse ya como el sector popular de la economía. Frente a él es posible plantearse acciones -tanto de estudio como de respaldo técnico- que investiguen sus estructuras como incentiven los eslabonamientos posibles en la economía local de producción, tanto perfilando circuitos de intercambio como actividades productivas que permitan dan lugar a planes de desarrollo regional o local ().<$F Cf. a este respecto Humberto ORTIZ ROCA: Economía popular y desarrollo local. En ACTUALIDAD ECONOMICA, No. 131, Febrero 1992. El autor calcula que a nivel nacional deben existir 200,000 microindustrias y artesanías, mas de 1'000,000 de vendedores ambulantes sólo en Lima, 5,000 comedores populares autogestionarios, 4,000 clubes de madres y mas de 1'300,000 organizaciones de vasos de leche en el país. Estas organizaciones como es sabido, por su peculiar dinamismo vienen desarrollando un cada vez mas complejo entramado social, avanzando incluso a la organizacion de gremios, federaciones o asociaciones de segundo nivel. Evidentemente su papel en la economia, para no insistir en el imperativo social de respaldarlas tecnica y academicamente esta visiblemente descuidado.>

 

Una tal vinculación, a su vez, es resultado de una precisión en los fines universitarios que pone a la proyección social (mejor seria interacción social, para evitar la reminiscencia paternalista y elitista del concepto) como parámetro inicial que a su vez oriente tanto a la investigación como a la enseñanza-aprendizaje.

 

De lo que se trata es de considerar la necesidad de plantear, en primer término, la relación de la Universidad con la sociedad circundante y de la que forma parte, estudiar sus tendencias y definir sus problemas, que son los que deben orientar inicialmente el contenido de la investigación, recogiendo incluso la creatividad popular y apoyándose en el conocimiento generado fuera de la Universidad.

 

Estos contenidos de investigación-interacción social deberían ser la fuente principal de tópicos que guíen las curricula en la tarea de enseñanza-aprendizaje. De esa forma el contenido de la actividad universitaria encontraría nuevos cauces de evaluación y aplicación social, dejándose ya de lado la formación profesional en abstracto y nominalista y la investigación desvinculada de las necesidades inevitables de socialización del conocimiento.<$F Una concepción próxima es la que se plantea cuando se expresa respecto a la socialización del conocimiento: "contribuir a la creación y socialización de una cultura científico-tecnológica que responda a nuestras condiciones naturales y sociales y vaya acortando las distancias entre el especialista y el hombre de la vida cotidiana", asi como "sistematizar y perfeccionar con capacidad crítica los conocimientos generados fuera de la universidad, a fin de revertirlos en beneficio de la sociedad". José Ignacio LOPEZ SORIA: Lineamientos de Politica Institucional. Universidad Nacional de Ingeniería, Lima, 1985, p. 13.>

 

Otras serían así las orientaciones temáticas de la curricula. Su contenido principal tendría que hacer con los problemas mas acuciantes de la población del país, lo que en las presentes circunstancias, en beneficio de una enseñanza abstracta, precisamente no se toca: la urbanización dependiente y sus problemas, la organización vecinal, la sobrevivencia económica y las posibilidades de desarrollo, la situación de salud, el autoempleo, la tecnología apropiada, las condiciones de producción en el contexto andino, su aporte a un proyecto de desarrollo tecnológico no colonial, la nutrición y las alternativas alimentarias, las microempresas, etc.

 

Demás esta señalar la necesidad pluridisciplinaria de abordar tales tópicos. Pero lo que resultaría mas importante es que en esta actividad de contacto con la realidad circundante los mecanismos de enseñanza y evaluación podrían remitirse a nuevos parámetros en donde la disposición al estudio y el abordamiento concreto de problemas desplazarían al rendimiento escolarizado; y en donde el trabajo docente se vería enriquecido desde la fuente de la teoría general, pero particularmente del conocimiento de la problemática real. Se trataría de un efectivo proceso de reconversión intelectual como alternativa a la crisis universitaria.()<$F Cf. al respecto la selección de artículos que sobre el tema ha publicado la revista NUEVA SOCIEDAD, No. 107, Mayo-Junio 1990.>

 

)Cuál sería el contenido de esta reconversión intelectual?. Básicamente un proceso complejo pero que tendría las siguientes vigas maestras:

 

- La socialización del conocimiento como motivación principal de la actividad universitaria y particularmente de las de enseñanza-aprendizaje, investigación y post-grado.

- El replanteamiento del sentido y contenido de las carreras universitarias las que deberían definirse en función de la problemática real de la sociedad circundante y no de un cuadro abstracto de las ciencias.

 

- La enseñanza práctica y concreta como base.

 

- La interrelación de la Universidad con sectores concretos del país.

 

- La reformulación de la evaluación en función de la disposición de estudio y la participación práctica en la comprensión y solución de problemas.

 

- Avance en la desescolarización de la enseñanza.

 

- Redefinición del rol de la universidad respecto a la profesionalización que incluya, en niveles distintos, la formación general, la especialización primaria y secundaria, así como la formación dentro de la universidad (capacitación altamente especializada, investigación y post-grado) y fuera de ella (capacitación masiva de la población en función de las exigencias y necesidades del trabajo).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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